En los albores de nuestra historia

Prehistoria

El territorio que ocupa hoy en día la parroquia de San Pedro de O Buriz estuvo poblado desde hace varios miles de años. Así lo prueba el hecho de la existencia de varios petróglifos y sepulcros o modias. Los sepulcros son monumentos megalíticos funerarios y hay que situarlos entre los cuatro mil y los dos mil años antes de Jesucristo. Son túmulos de tierra con forma de casquete esférico. Estos túmulos suenen cubrir una cámara poligonal hecha con varias "chantas" verticales y una horizontal. En las cámaras de los sepulcros es donde depositaban los muertos con sus ajuares. Pese a la protección oficial que tuvieron fueron profanados en muchas ocasiones, pero en especial en el siglo XIX, cuando muchos saqueadores se dedicaban a la búsqueda de tesoros, que en algunos casos encontraron en abundancia.

Pero en el Buriz, aun tenemos señales más antiguas de ser unas tierras pobladas. Los primeros pobladores de O Buriz vivirían en las vegas del Batán, del Pedrazón y del Forno. De hecho cerca del Forno existe un pozo de agua que llaman el Pozo da Trabe en el que, según la tradición, se podía ver allí un gran tranco de madera espetado en el fondo del pozo.

Esto nos llevaría al llamado período neolítico, cuando el hombre primitivo comenzó a pulir la piedra, produciéndose un gran avance en su cultura rudimentaria; aparecieron las ciudades lacustres, de las que aun se encuentran vestigios. En estos sitios pantanosos, en las lagunas y los remansos de los ríos, las cabañas estaban construidas sobre un tablado sostenido por postes de madera, hincados bajo el agua, y unidas a las orillas por pasarelas levadizas, para no ser atacados por las fieras. Estas viviendas recibieron el nombre de palafitos. La imaginación popular dice que en los días claros "se podía vera través de las aguas limpias las cúpulas de edificios inundados". Por eso en el Buriz decía la tradición que en las vegas del Forno se veía el campanario de una Iglesia, y, algunas noches de verano se veía una chica joven, vestida de blanco que salía del fondo del agua para buscar a alguien que deshiciera el hechizo, en el que estaba metida desde que el agua había arrasado aquella hermosa ciudad. También se oían voces y aparecían objetos de esos tiempos remotos.

Estas leyendas, existentes en muchos lugares de Galicia, América y África, perpetúan la memoria de antiguas poblaciones lacustres, que tienen su testimonio en las cimentaciones circulares, de bastante altura sobre las que se situarían los palafitos de aquellas poblaciones. En ellas se encontraron diversos materiales como puntas de flecha y otras herramientas. Se cree que existieron por lo menos tres de estas poblaciones lacustres, distribuidas por las vegas que van del Forno a la Cabeza dos Carballos y la Fonte dos Regos.

Varios autores gallegos como M. Murguía, Bouza-Brey y Monteagudo, nos hablan de este fenómeno que Murguía describe de esta manera: "Apenas se encuentra lago o laguna importante en Galicia en que la tradición - y esta desde hace tres siglos, cuando menos - no se refiera a una ciudad sepultada en las profundidades de sus aguas, y de las cuales, de antiguo también, no se asegure que se ven trabes y demás restos". Las leyendas de más de 25 lugares de Galicia con "Villas inundadas", o "ciudades de los muertos, con su secuencia de canto de gallo y redoble de campanas, tiene su correspondencia en Francia, sobre todo en Bretaña, Irlanda y Alemania". Murguía (1866) estudió muchas de las leyendas lacustres gallegas y termina considerando que: "se señalan en Galicia tantas ciudades de Valverde destruidas y cubiertas por las aguas, y que más de una se denomine de Lucerna, lo creemos reminiscencia de los romances de milagros que se compusieron y cantaron a la puerta de la iglesia de Santiago, romances cuya extensión debió de ser grande, por las circunstancias especiales de la romería. Los hallazgos pertenecientes al ciclo carolingio, y, por lo tanto, suponemos fundamentalmente que entre ellos habría alguno tomado de aquel pasaje de la Vida de Carlo Magno, por el pseudo Turpín, en el cual se cuenta la destrucción de la ciudad de Lucerna, en el Valverde, contorno de fuertes muros, que le permitieron resistir el poder de Carlos, sólo pudo quedar inhabilitada y caracterizada gracias al auxilio de Dios y del Apóstol Santiago". De los huecos de algunas rocas de nuestra parroquia se dice que son la pisada del pie de Roldán.

LOS PETROGLIFOS

El arte rupestres es característica de la Prehistoria gallega, y consiste en grabados en rocas al aire libre. Estos grabados se denominan comúnmente petróglifos o insculturas. Este arte se caracteriza por la sobriedad de los dibujos, debida posiblemente tanto a las limitaciones de las rocas duras, como al grano, en las que fueron insculpidas.

Los distintos tipos de motivos son fundamentalmente: zoomorfos, dibujos de animales, geométricos curvos, círculos, espirales; dibujos de armas puñales, espadas; antropomorfos, figuras humanas; geométricos angulares, rectángulos, cuadrados; idoliformes, ídolos, etc.

La interpretación de estas inscripciones es siempre problemática, suponiéndose que las rocas grabadas eran utilizadas como lugares de culto en los que se celebrarían ritos o ceremoniales.

Para su cronología se señalan fechas dispares y sin demostrar, aunque, como referencia, puede darse la fecha de aparición como anterior al 3000 a.C., sobre todo para los grabados de figuras de animales.

Petróglifo del Agro das Calzadas

Es una masa granítica de 5 m de longitud máxima por 1,75 m de altura. Su superficie sur aparece recubierta, en gran parte, por el grabado que a continuación se describe, y que consta de: Doce hoyuelos situados en el extremo derecho del conjunto. Dos pequeños círculos, muy desgastados, en la parte superior. Un núcleo inscultórico, lo más importante, en la parte central y lateral izquierda. Consta en líneas generales, de un cuadriculado central e irregular, muy desdibujado en algunas partes por la erosión y enmarcado a ambos lados por dos figuras formadas por tres líneas curvas concéntricas, siendo de mayor tamaño la situada en su extremo derecho, de 75 cm. de altura y 47 cm. de anchura máxima, mientras que la de su extremo izquierdo mide sólo 25 cm. de altura por 20 cm. de ancho máximo. La figura de cruz, considerara un rasgo de la cristianización de este antiguo y posible lugar de culto.

Petróglifos de la Pena da Cata

Se trata de dos inscripciones exentas. Encontrado al pie de un túmulo megalítico del monte del Pilreo, antes de las excavaciones del 1972. Se trata de una pequeña losa de 36 x 30 x 10 cm. aproximadamente. En su superficie pueden distinguirse un total de siete círculos concéntricos, de los que sólo tres están completos, con cazoleta central y radio que los corta.

Otro fue encontrado entre de los mampuestos que obstruían el corredor del sepulcro contenido en uno de los sepulcros excavados en 1972. Es una pieza grande, de forma irregular que presenta, toscamente diseñado, un sencillo motivo de dos círculos concéntricos con amplio hoyuelo central.

Petróglifos de la Pena Bicuda

Localización: En la finca "Pena Picudo", 100 m al oeste del núcleo de As Mezoiras.

Son varias las rocas que tienen insculturas. Situado en el norte de la finca, al pie del vallado. Tiene una dimensiones visibles de 1,50 m de alto y 4 m de anchura. Se encuentra cubierto de hoyuelos de diferentes tamaños en su parte superior. El otro esta situado en la parte sur de la finca. Consta de 8 rocas entre de los que 3 presentan hoyuelos de diferentes tamaños en la parte superior.

Modias o mámoas

Los sepulcros megalíticos, habitaciones construidas con piedras grandes, son muy abundantes en Galicia, aunque no lleguen al tamaño de otras zonas europeas.

Cada conjunto de este tipo está formado por una cámara sepulcral que recibe los nombres de "anta", arca que está recubierta con una morca de tierra y cantos conocida con los nombres de sepulcro, medorra, medoña o modia.

El sepulcro tiene una forma normalmente circular, aunque también poder ser ovalada, pudiendo oscilar entre los 0,50 m y los 3,50 m de alto y los 10 y 30 m de diámetro. El anta está formada, de manera general, por una serie de chantos clavados en el suelo cubiertos por una o varias losas llanas y grandes, aunque en la forma hay diversas formas.

En lo tocante a la cronología de este cultura megalítica en Galicia no hay dataciones absolutas, aunque por las conseguidas hasta ahora, podría especularse con su comienzo alrededor del 3000 a.C. y su decadencia sobre del 2000 a.C.

En la parroquia de O Buriz abundaron y aun abundan muchas modias (sepulcros), algunas de ellas fueron destruidas hace tiempo. El mayor número de ellas se encuentra en lo que era la zona oeste de la parroquia entre Galiñeiro y San Vitorio, tal como aun hoy se puede ver a simple vista.

Los ajuares que se pueden encontrar en estos sepulcros suelen ser pobres y arcaicos, ya que la mayor partos de los hallazgos tienen función utilitaria excepto unos pocos relacionados con la espiritualidad y adornos. Asociado a estos objetos aparece, a veces, un tipo de cerámica denominada "Campaniforme" por su parecido a una "campana" girada.

En la parroquia de O Buriz abundaron y aun abundan las modias (sepulcros), algunas de ellas fueron destruidas hace tiempo. El mayor número de ellas encontrara en lo que era la zona oeste de la parroquia entreGaliñeiro y San Vitorio, tal como aun hoy se puede ver a simple vista.

a. Modia da Ventisca, destruida en la década de los setenta, se recuperó un vaso campaniforme estudiado por Xosé Manuel González Reboredo en el año 1970. La pieza tiene 80 milímetros de alto, 50 milímetros de anchura en la base y 95 milímetros en la boca, no tiene decoración, tiene dos pequeños orificios circulares y se encuentra hoy en el museo del castillo de San Antón de A Coruña.

b.Modias de la Pena da Cata en el monte Pilreo. En el mes de septiembre de 1972 fueron excavadas por un grupo de arqueólogos del Instituto Pai Sarmiento de Santiago de Compostela dirigidos por D. Fermín Bouza-Brey, jefe de la Sección de Prehistoria de dicho Instituto. De un conjunto de varias modias se excavaron cuatro. En algunas no se encontraron restos de ajuar ninguno. En otra apareció un conjunto cerámico compuesto por:

- Un vaso campaniforme con decoración punteada en zig-zag y líneas incisivas paralelas, de unos 14,5 cm de altura y en perfecto estado de conservación.

- Una vasija hemisférica con decoración geométrica en zig-zag, líneas paralelas punteadas, de unos 9 cm de altura y también en perfecto estado de conservación.

- Una vasija tetralobulada, decorada en la base con líneas perpendiculares en zig-zag y líneas punteadas con decoración simbólica en el cuerpo, de 8,5 cm de alto. Está peor conservado que los anteriores. Aparecieron pedazos de cerámica, algunos con decoración campaniforme, un disco de losa y otro de arcilla.

La Gran Enciclopedia Gallega valora de esta manera las excavaciones: "Fruto de estas excavaciones fue él hallazgo megalítico cerámico más importante del megalítico gallego".

Al terminar estas excavaciones el arqueólogo gallego, Fermín Bouza Brey, que había dirigido las excavaciones, tal trabajo le inspiró el siguiente poema:

ADEUS

Teño pena das penas de O Buriz,
afincadas, estóicas,
na gándara asombrada
da metralla e das bombas.

Nin os toxos verdexan
nin as chorimas douran.
voan lonxe os paxaros
e se arredan as pombas…
Tan soio o lobo axexa
as pasadas das poldras.

Teño pena das penas de O Buriz,
isoladas, heroicas,
cos seus peitos furado
e cas entrañas rotas,
máis ergueitas e firmes
en pé por antre as modias
como facendo garda
a isas ideas outras
ás que non matan balas
e ás que non trepan botas.
¡Ouh, penas de O Buriz, tan arredadas,
sen outro amor que os ventos e que as choivas!

No meu espírito acollo
a vosa voce fonda
que me fala da Patria,
que inda que a coidan morta,
está atal vós, acoitelada e firme,
medrándose na loita,
chantada eternamente
na gándara da Historia-
¡Ao decirvos adeus,
levo en min vosa coita!

LOS CASTROS

En toda Galicia y el noroeste peninsular el castro fue lugar de habitación tanto de los pueblos indígenas como de la posterior llegada de los celtas, procedentes del norte de Europa, que se fueron asentando e hicieron vida con los nativos del país varios siglos antes de la conquista de la "Gallaecia" por los romanos. Se establecían por clanes o tribus en cerros o lugares preeminentes que habían ofrecido buenas condiciones de habitabilidad, defensa y control de las tierras que explotaban en los alrededores. Estaban dedicados, sobre todo, al cultivo de cereales y legumbres y a la cría de ganado doméstico: vacas, cerdos, ovejas, cabras y caballos en los que especialmente se mostraban muy diestros.

Las casas se construyen en la corona o meseta; son de base circular u ovalada, de piedra, con cobertura vegetal de paja, xestas o ramas, una entrada reducida a ras del pavimento y sin más huecos para la ventilación con el fin de protegerse del frío. Junto a la vivienda están las construcciones auxiliares como graneros, eras, recinto para animales domésticos y algún servicio común como molinos, etc. Utilizan el trueque en el comercio con los habitantes de otros asentamientos. Acuden a hierbas y unturas diversas para remedio de los males. Las piezas de oro, torques, brazaletes etc., hallados en algunos castros, indican el grado de riqueza y desarrollo a que llegaron algunas de estas comunidades.

La religiosidad era muy intensa, no tenían templos ni jerarquías, celebraban sus cultos en los bosques y en las encrucijadas y ofrecían sacrificios de animales. A cada divinidad le atribuían una protección especial, así los lar viales protegían los caminos y encrucijadas, Marscosus era el dios de la guerra, y Bandua el protector de la comunidad. Los animales, las aguas, los bosques tenían sus dioses protectores. Así tenemos el caso de la ciudad de Lugo, que está asentada sobre un antiguo bosque sagrado dedicado al dios celta Lug, bosque que se consideraba como santuario nacional a donde concurrían anualmente los castros vecinos, con anterioridad a la conquista romana.

El legendario Breogán quedó en la memoria histórica como el gran caudillo celta. Y Samaín es el nombre correspondiente a nuestro mes de difuntos en el que, en muchos lugares de Galicia, han recuperado la antigua tradición de las calaveras elaboradas con las calabazas y con luces en el interior alumbrando en los caminos y encrucijadas.

Los Castros, lugares de habitación y de refugio, son recintos fortificados de forma circular u ovalada y que poseen una serie de sistemas defensivos. Se encuentran emplazados, generalmente, en lugares elevados (aunque haya algunos al nivel del mar) y presentan unas estructuras más o menos comunes tanto en sistemas defensivos como en la distribución de las viviendas que en ellos existían.

El sistema defensivo combina la muralla, constituida muchas veces por muros de mampuestos, el terraplén, proporcionado por la altitud del emplazamiento, y el foso, que rodea el castro y que, muchas veces, también es natural.

Las dataciones para este tipo de conjuntos son amplias ya que hay algún castro datado alrededor del año 500 a.C. y alguno que pervive después de la romanización, hasta el siglo tercero de la nuestra era, aunque su apogeo se registrara en la Edad del Hierro. Es habitual que fueran reutilizados cuando la conquista romana.

Los castros de O Buriz

En la parroquia de O Buriz se encuentran los siguientes castros:

Castro do Forno, situado al SE del núcleo de O Forno

Castro da Abeleira, situado al SO del núcleo de la Abeleira.

Castro de Carelo, entre el Castro de Baixo y el Castro de Arriba, localizado entre los núcleos de Carelo y el de As Mezoiras.

El castro mejor conservado es el del Forno y, sin duda era el principal. En el caso del castro del Forno se conservan aun hoy tres fosos. La romanización llevó a la población a salir de este castro y establecerse en el valle entre Sancibrao y la Abeleira. Por aquí pasaba la vía principal que se llamará luego el Camiño Real. Sin duda aquí estuvo la primera comunidad cristiana que dará origen a nuestra parroquia.

Restos romanos

La presencia de los romanos en esta comarca de Parga es muy notable. Como no podía ser menos también en esta parroquia quedan algunas huellas de su paso por aquí.

Ara votiva a los lares viales

Está en el atrio de la iglesia parroquial, protegido con una urna de metacrilato. La datación de la misma puede ser del siglo III d. C. Tiene unas dimensiones de 55 cm. de alto por 25 cm. de ancho, en la parte superior, y 21 en la inferior. La transcripción comúnmente aceptada sería la siguiente:

“LARE/BVSV/EALIB/VS.A.SP/S.E.V.P.”

Que desarrollada sería: “LAREBVS VEALIBVS A(ram) S(ua) P(ecunia) S(everus) E(x) V(oto) P(osuit)”. La versión sería pues: “Severo, con su dinero, puso el ara por voto a los Lares Viales”.

También se podría leer de esta forma: LARE/BVS. V/EALIB/VS. A(ram). S(ua) P(ecunia) S(everius ou –ulpicious?). E(x). V(oto) P(osuit). “A los Lares Viales, Severius (ou Sulpicius) puso este ara, con su dinero, por un voto”.

Estela anepigrafa

Quizás el, hallazgo mas importante del atrio de la Iglesia de O Buriz es una estela anepigráfica que hoy está desaparecida. Existe una reproducción fotográfica de no muy buena calidad en la Geografía de la Provincia de Lugo de Amor Meilán. Ya había sido estudiada por Murguía a quien siguió Amor Meilán, quien toma el dibujo de aquel, es descrita por Mato Vizoso de la siguiente manera:

Por fortuna librouse de tan bárbara destrucción e foi reservada para servir de asento no adro da igrexa unha notável peza, tamén granítica, que no seu principal paramento está cuberta de adornos ou relevos: mide 2 m de longo por 0,80 m de ancho cun grosor desigual que non baixa de 0,50; e foi labrada por todos os seus lados, agás polo oposto á superficie adornada, no que mantén o bloco as súas imperfeccións naturais.

Dentro dunha faixa lisa ou marxe que serve de marco aos relevos que contén a devandita superficie, estos constan de catro divisións, cada unha de diferente altura por todo o ancho que deixa a faixa marxinal: a parte que chamaremos superior pola posición das figuras que se dirán, o mesmo que a división inferior están xalonadas nos seus extremos alto e vaixo con debuxos xeométricos, que consisten en pontas ou ancos cara as beiras da pedra e en semircircos polo lado inferior; no oco ou especie de entrepano da primeira división sovresai todo o espacio, e na máis inferior é completamente liso; das outras duas partes a máis baixa non contén debuxo nengún, pero a outra é a mais notável de todas, por presentar duas figuras humanas de perfil, espidas ao parecer, unha enfrente da outra e sostendo cada sua lanza que apoian no chan en actitude pacífica; e no meio destas figuras hai unha especie de ave coas ás entreabertas…”.

El propio Amor Meilán cita a Murguía, que dice: “O baixo relevo parece representar a consagración dun campo militar e pertence, sen dúbida aos tempos do primeiro arte ibero-romano”.

Lápida funeraria visigótica

Esta Lápida funeraria está sin datar, fue hallada en las reformas del cementerio, llevadas a cabo a finales del siglo pasado, y que actualmente está colocada sobre un pedestal, en el atrio de la iglesia parroquial, protegida con una urna de metacrilato.

Más información